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Internamientos

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Bienvenido al Planeta Ángela, en donde el tiempo se ha detenido, los puntos cardinales se han borrado y el contorno de la realidad ha quedado desleído. ¡Has sido internado y ya no hay escapatoria! ¿Cuánto tiempo habrá pasado ya? ¿Cuatro horas? ¿Quizá solo dos? ¿Es de noche o de día? ¿Me permitirá el Ama comer algo hoy? ¿Me habrá llamado alguien al móvil durante este tiempo? ¿Tengo que limpiar todo el apartamento?

Muchas veces me preguntan que cómo es un internamiento, y nunca sé bien cómo responder ya que no hay dos internamientos iguales, y no hay dos sumisos iguales y, de hecho, tampoco hay dos Mistress Ángela iguales. Si todos los esclavos fueran iguales, todos conocerían a la misma Mistress Ángela, pero no es así. No soy exactamente la misma mujer con cada esclavo. Algunos conocen mi lado más compasivo y evocador, otros mi lado más cruel y despiadado, otros, los más afortunados, mi lado más salvaje y aventurero, algunos, mi lado más práctico y utilitarista. Ni en cada sesión me comporto siempre igual, ni en cada internamiento soy siempre la misma. Ni siquiera soy la misma por la mañana que por la tarde. Puedo ser de una manera un día, y de otra manera al día siguiente. Lo bueno de los internamientos es que a los esclavos les suele dar la oportunidad de conocer a distintas Misstress Ángelas, algo que no siempre suele ser posible en una sesión de una hora. Por eso me gustan los internamientos, y por eso también, es de los servicios más demandados por mi congregación habitual de devotos.

Hay internamientos de ocho horas, y otros de ocho días. Internamientos con un único esclavo, e internamientos con todo un grupo completo.

Hay internamientos que comienzan muy suavemente, y en los cuales lo único que hago las primeras horas es intentar relajar al sumiso para que no tenga demasiado miedo al reto que se va a enfrentar, y otros que comienzan directamente con cien latigazos y a partir de ahí crecen en intensidad.

Hay internamientos en los que el esclavo está todo el día detrás de mí ladrando como perrito, y otros en los que me sirve de chófer, cocinero, jardinero, pedicuro, secretario, chacha, mueble humano, recadero, bufón, mayordomo, camarero, puta, Sissy, lamebotas, comemierdas.

Hay internamientos que se pactan para ser de un día y, al acabar ese día, el sumiso me tributa inmediatamente el dinero para otro, y otros internamientos que duran ocho días y al sumiso le parece que son ocho minutos.

Hay internamientos que se desarrollan en una dulce nube de ensueño y otros que son pavorosos secuestros pesadillescos.

Hay internamientos lúdicos e internamientos marciales, internamientos lúbricos e internamientos disciplinares.

Hay internamientos que se tributan apriorísticamente, e internamientos especiales para Pay Pigs en los que el tributo va goteando, poquito a poquito, hora tras hora, sin que la voluntad del sumiso (que me pertenece por completo) sea lo suficientemente fuerte como para pararlo.

Los internamientos, en general, son sólo para sumisos que quieran adentrarse en el centro puro de su propio ser, a ver si descubren el secreto sumiso que palpita en su interior, sumisos que han decidido enfrentarse a sus miedos con honestidad y valentía para intentar superarlos, y también para aquellos animales más adoradores, aquellos devotos más fieles, aquellos para los cuales una hora no es, ni de lejos, suficiente Mistress Ángela. Estos son los que más me gustan, porque son los que más me recuerdan que Mistress Ángela… es infinita.

Atrévete con un buen internamiento, y descubrirás que soy el Ángel y el Demonio que tus dioses más privados han enviado al mundo para pervertirte.

Los tributos para los internamientos se encuentran en la sección de TRIBUTOS.

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